Después de investigar y tomar la mejor opción de acuerdo a disponibilidad y costos te relato nuestro día a día y la gran experiencia que tuvimos al realizar este maravilloso paseo:




Día 1 en el Crucero
Salimos de Hánoi y nos fueron a recoger iniciando el día, el trayecto duró aproximadamente unas 3 hrs. con una parada para desentumir las piernas en un Museo de Perlas alrededor de 20 mins. De ahí a la Bahía, donde entregamos las maletas y nos subieron a una “lancha rápida” que nos trasladó al crucero, al llegar nos indicaron el camarote que sería nuestro compañero para las siguientes horas.



Una vez que nos refrescamos nos dieron la primera comida para la tranquilidad de nuestro estómago, que déjame decirte era como un exceso de comida y aparte, si eres vegano o vegetariano previamente lo indicas y también te complacen de acuerdo a tu gusto y paladar. Después de este maravilloso descanso, nos indicaron que debíamos cambiarnos de ropa porque nos llevarían a una playa e iniciar el tour.

Después de este pequeño preámbulo, no hay nada mejor que poder contemplar la puesta de sol sobre las tranquilas aguas de la bahía y estar rodeado de karsts, relajarte en la terraza del crucero admirando los espectaculares paisajes que te ofrece este lugar y disfrutarlo minuto a minuto. Es una belleza única y especial y más con la tranquilidad que te ofrece. Obvio después de este descanso iniciaron nuestras actividades.


Llegamos a la Isla Ti top Dinh
Desembarcamos y lo primero que hicimos obviamente fue hacer un poco de senderismo y subir al mirador que son más de 400 escalones para llevar a la cima de la montaña. Es un poco complicado porque es el mismo espacio para subir y bajar y los turistas con tal de obtener esas vistas panorámicas únicas obvio lo hacemos la mayoría; pero realmente vale la pena y es totalmente maravillosa la vista que obtienes desde arriba.


Una vez que bajamos, obvio nos preparamos para disfrutar un rato de la playa de arena blanca en forma de medialuna… es muy pequeña la playa y con una tranquilidad única que hace que disfrutes de este momento glorioso en aguas cristalinas, claro acompañados de un delicioso coco para el calor, gozando de una experiencia maravillosa acompañados de estos paisajes naturales y únicos.



Una vez que finalizó este paseo, volvimos a subir al crucero y ahora nos tocó ir a explorar y conocer las cuevas.


Explorando Sung Sot Cave “Cueva de la Sorpresa”
Ubicada en la Isla Bo Hon, se dice que es una de las grutas más grandes y espectaculares, conocida por sus inmensas cámaras llenas de impresionantes y vistoras estalactitas y estalagmitas y sus formaciones geológicas únicas.



Sung Sot significa “sorpresa” en vietnamita. Cuando vas llegando después de subir alrededor de unos 50 escalones caminando al través de un frondoso bosque, siguiente un sendero totalmente natural, te encontrarás con un entrada estrecha y como escondida entre los acantilados de la famosa piedra caliza; pero una vez que entras te encontrarás con una enorme e impresionante cámara con unos techos muy alto llenos de estalactitas y estalagmitas y quedarás soprendido de tanta belleza natural.



Dentro de la cueva hay dos cámaras principales, la primera que es cuando entras le llaman la “Sala de Espera” y su altura es de aproximadamente unos 30 mts., y la segunda, que le llaman la “Sala Principal” que está repleta de estalactitas gigantes, estalagmitas y pilares naturlaes, además te encontrarás con un lago de agua dulce y con muchas formaciones rocosas creando –no sé si en tu mente y en la de los guías– figuras como de caballos y criaturas marinas generando la imaginación como una verdadera experiencia.



Una vez que finalizas este paseo de nuevo al crucero y ahí nos esperó una clase de cocina vietnamita. La verdad la disfrute mucho y yo que disfruto la cocina fue maravilloso porque la verdad aprendí a preparar platillos vietnamitas. Una vez terminada la clase, vino la cena que igual que la comida fue muy basta en platillos y obvio una fiesta de bienvenida que nos preparó la tripulación; que sobra decir que muy platicadores y risueños al grado de que hasta música para karaoke tuvimos y un tripulante del crucero estaba fascinado con el “cowboy” mexicano de Jorge que hasta el sombrero le pidió para ponérselo. Muy gratos momentos!



Día 2 en el Crucero
Nos levantamos muy temprano para ver el amanecer que es de lo más esperado y admirado por tantas islas kásrticas y su piedra caliza, la verdad fue maravilloso con una paz y serenidad únicos. Despúes de esto, bajamos a desayunar tendríamos un día muy agitado, nuevamente el desayuno fue amplio y vasto como los alimentos anteriores.



Conociendo una granja de perlas “granja flotante”
Una vez que finalizamos, nos llevaron a una aldea flotante, que más que aldea, era una fábrica de perlas, un espacio muy amplio donde las cultivan para su venta internacional. Aquí nos dieron una breve explicación de todo el proceso de la perla desde el cultivo, hasta la venta final de la misma. Todo un arte la perlicultura. Eso sí, no nos marchamos de ahí sin habernos traido algún detallito y más que soy fan de ellas, ya habíamos tenido una experiencia similar en una fábrica de perlas en China (Léase Post Cultivo de Perlas de Agua Dulce -Fábrica y tienda de Perlas en Intro Pekín… ¿Pekín o Beijing? ¿Beijing o Pekín?), pero la parte del cultivo sólo aquí la vivimos y fue muy interesante y ver cómo las cultivas y utilizan el método de trasplante de tejido y un núcleo de nácar en la ostra, que luego se cuida en jaulas en el mar… muy interesante y faascinante todo este proceso.



Disfrutando del kayak
Después de toda esta explicación y proceso, nos invitaron a realizar una actividad en kayak, así es que nos dispusimos a remar y nos fuimos a explorar el el maravilloso paisaje marino de Ha Long, admirando las islas y a la vez, disfrutando de las tranquilas aguas y los barcos pesqueros que pasan a tu alrededor.




Una vez que finalizó esta experiencia volvimos de regreso al crucero, y de ahí retornamos a la Bahía para el regreso definitivo. Realmente es una experiencia que vale la pena vivir y sobre todo los gratos momentos que pasamos y disfrutamos desde comiendo en exceso, ¡hasta cantando y conociendo gente en el grupo con el que compartimos el viaje, inclusive con la tripulación del crucero que se portaron divinos con nosotros y disfrutamos este paseo!



